Coliseo Tulcán
Tulcán, Ecuador
2025
Remodelación y repotenciación del Coliseo 19 de Noviembre, Tulcán
La intervención arquitectónica del Coliseo 19 de Noviembre se concibe como un ejercicio de reprogramación espacial y relectura ambiental de un equipamiento público existente, entendiendo la sostenibilidad no como un gesto añadido, sino como una condición estructurante del proyecto.
$4 M 4000.00 m2 en 3,000 Ha
Costo de Construcción:
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La propuesta se inscribe en una lógica contemporánea de arquitectura de bajo impacto, donde la optimización del comportamiento climático, la durabilidad material y la eficiencia constructiva definen las decisiones formales y técnicas.
Lejos de una demolición o sustitución total, el proyecto adopta una estrategia de intervención por capas, preservando la estructura original de hormigón armado y complementándola mediante sistemas ligeros, reversibles y tecnológicamente avanzados. Esta aproximación reduce significativamente la huella de carbono asociada a la obra, al tiempo que extiende la vida útil del edificio y actualiza su desempeño funcional y ambiental.
La ampliación de graderíos, resuelta mediante una estructura metálica independiente, responde a una lógica de desacople estructural, evitando la sobrecarga del sistema existente y permitiendo una construcción en seco, de montaje controlado y mantenimiento simplificado. Esta decisión refuerza el carácter sostenible del proyecto al minimizar intervenciones invasivas y facilitar futuras adaptaciones sin comprometer la integridad del edificio original.
Uno de los elementos centrales de la propuesta es lanueva envolvente arquitectónica, concebida como unafachada ligera de alto desempeño ambiental, ejecutada mediante una membrana técnica tensada con tecnologíaPrécontraint®. Este sistema, desarrollado para garantizar estabilidad dimensional, resistencia mecánica y durabilidad a largo plazo, se presenta como una alternativa contemporánea a los cerramientos pesados tradicionales. La membrana actúa simultáneamente comofiltro solar, regulador lumínico y piel climática, permitiendo controlar la radiación directa, reducir el deslumbramiento y optimizar las condiciones de confort interior sin recurrir a soluciones energéticamente intensivas.
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En conjunto, la remodelación del Coliseo 19 de Noviembre propone una arquitectura que integra tecnología, sostenibilidad y permanencia, donde la ligereza constructiva, la inteligencia material y la optimización ambiental se convierten en herramientas proyectuales. El edificio deja de ser un contenedor cerrado para transformarse en un artefacto climático y urbano, capaz de responder a las exigencias contemporáneas sin renunciar a su valor simbólico ni a su condición de espacio colectivo.
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La estrategia de accesibilidad universal se integra de manera coherente al discurso ambiental del proyecto. Las rampas exteriores, diseñadas como infraestructuras habitables, optimizan los movimientos de tierra, se adaptan a la topografía existente y alojan usos complementarios, evitando volúmenes innecesarios y consolidando una arquitectura de máxima eficiencia espacial.
En el espacio exterior, la incorporación de áreas verdes, canchas abiertas y arborización con especies adaptadas al contexto climático local contribuye a la mejora del microclima urbano, al manejo sostenible de aguas pluviales y a la reducción de superficies duras. El paisaje se entiende aquí como infraestructura ambiental, capaz de articular el edificio con la ciudad y reforzar su carácter de equipamiento público inclusivo.
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La envolvente permeable introduce una relación controlada entre interior y exterior, favoreciendo la iluminación natural difusa y reduciendo la demanda energética asociada a iluminación artificial y climatización. La estabilidad del material frente a la radiación UV, la contaminación y el envejecimiento, así como su comprobada longevidad en distintos contextos climáticos, refuerzan la noción de sostenibilidad entendida como durabilidad y bajo costo de ciclo de vida, más que como simple eficiencia inmediata.
La planta baja del coliseo se redefine como unzócalo activo y ambientalmente eficiente, incorporando programas mixtos que extienden el uso del edificio a lo largo del día y del año. Esta activación programática no solo mejora la sostenibilidad económica del equipamiento, sino que fortalece su rol urbano y reduce la obsolescencia funcional, uno de los principales factores de deterioro de la arquitectura pública.