Laguna El Salado
Arquitectos: Caá Porá Arquitectura
Diseño Estructural: Ing. Patricio Cevallos
Diseño de Mejores Prácticas Para La Interacción
Sostenible De Turistas: PHD. Luis Coloma - Wikiri Sapo Parque
Lugar: Carchi, Ecuador
Más que un proyecto de edificación, la propuesta plantea una reconstrucción sensible del paisaje, entendiendo la laguna y su entorno inmediato como un sistema vivo que requiere ser regenerado, interpretado y activado sin ser domesticado.
La arquitectura, en este contexto, actúa comomediadora entre el ecosistema y la experiencia humana, desplegándose de manera fragmentada, ligera y estratégica sobre el territorio. No se impone al paisaje: seinscribe en él, siguiendo sus lógicas hidrológicas, topográficas y biológicas. El proyecto asume que el verdadero valor del sitio no reside en la acumulación de programa, sino en lacapacidad de revelar y amplificar las cualidades preexistentes del lugar.
El Proyecto Turístico Laguna El Salado se concibe como una intervención territorial integral, donde la arquitectura deja de operar como objeto autónomo para convertirse en infraestructura ecológica, cultural y social.
La laguna se establece como eje estructurante y dispositivo simbólico del conjunto. En torno a ella se organizan recorridos, miradores, áreas lúdicas y equipamientos, configurando un sistema de espacios que privilegia la continuidad paisajística y la experiencia secuencial. El proyecto no propone un centro único, sino una constelación de situaciones arquitectónicas, cada una con un grado distinto de intensidad, permanencia y contacto con la naturaleza.
Uno de los gestos más significativos es la reinterpretación del Acueducto–Mirador, donde un vestigio histórico se transforma en arquitectura del recorrido. Elevado sutilmente sobre el terreno, el acueducto deja de ser ruina para convertirse en infraestructura cultural y paisajística. Su trazo lineal permite una lectura simultánea del pasado productivo del territorio y del presente ecológico de la laguna, estableciendo un diálogo entre memoria, paisaje y contemporaneidad. Aquí, la arquitectura no añade masa, sino construye mirada.
Las áreas lúdicas infantiles y deportivas se integran al paisaje mediante una topografía artificial suave, donde el juego emerge del terreno mismo. Colinas verdes, túneles, espejos de agua y esculturas metálicas de fauna nativa convierten el paisaje en herramienta pedagógica, fomentando una relación temprana entre infancia, cuerpo y naturaleza. Aquí, el diseño se posiciona como dispositivo educativo ambiental, más que como infraestructura recreativa convencional.
En términos de sostenibilidad, el proyecto asume una visión ampliada, entendida como equilibrio entre ecología, uso social y permanencia en el tiempo. La selección de especies vegetales nativas, el control de escorrentías, la preservación de bordes naturales y la fragmentación programática reducen el impacto ambiental y fortalecen la resiliencia del ecosistema. La arquitectura se vuelve reversible, adaptable y consciente de su condición temporal dentro de un paisaje que la precede y la trasciende.
Las piezas arquitectónicas —mercado artesanal, salón de eventos, caballeriza, glamping, muelles y áreas lúdicas— se conciben como arquitecturas de baja huella, tanto física como visual. Sus volumetrías contenidas, cubiertas ligeras y materiales asociados a la tradición constructiva local refuerzan una lógica de permanencia silenciosa, donde la arquitectura acompaña sin competir. Cada edificio se implanta como una extensión del terreno, apoyándose en estrategias de ventilación natural, sombra, control solar y contacto directo con el paisaje circundante.
El glamping “Luciérnagas del Salado” introduce una dimensión poética y sensorial al proyecto. Inspirado en la bioluminiscencia natural, el conjunto propone una arquitectura nocturna mínima, donde la luz se convierte en materia narrativa. Las unidades, dispersas entre la vegetación, construyen una experiencia inmersiva que redefine el turismo como acto de contemplación y respeto, alejándose de modelos extractivos y masivos.
El sistema de senderos articula el proyecto como una columna vertebral blanda, diseñada para minimizar el impacto sobre el suelo y preservar los bordes ecológicos sensibles. Estos recorridos no solo conectan programas, sino que producen una narrativa espacial basada en la transición gradual entre contemplación, actividad y descanso. El visitante es invitado a desplazarse a un ritmo lento, compatible con la observación, el aprendizaje ambiental y la apropiación consciente del espacio natural.